Voy a engañarme una vez más… Puedo contar los días, pero eso no cambiará nada. Recordar cada sonrisa ha dejado de mantenerme con cordura. Hago reminiscencia de la última ocasión en la cual fui feliz, el vacío se hace presente, ya no tengo recuerdos. ¿Dónde quedaron las noches en mi azotea, disfrutando de la oscuridad? aquellas noches en las que no importaba el frío, sólo importaba encontrar el firmamento oscuro para olvidar que llegaría el sol. Clouds are too high. Letras que reflejan mediocridad. Oraciones que se impregnan en indiferencia. Voy a engañarme una vez más… Por hoy pretenderé que tengo un motivo para escribir. Seguir corriendo, no hay cadenas, visiones de mi vida, he perdido el paso, oigo tu voz, el sol se despeja, dirijo todo lo que tengo hasta alcanzar un mañana, debo intentarlo. clouds too high

Voy a engañarme una vez más…

Puedo contar los días, pero eso no cambiará nada. Recordar cada sonrisa ha dejado de mantenerme con cordura. Hago reminiscencia de la última ocasión en la cual fui feliz, el vacío se hace presente, ya no tengo recuerdos.
¿Dónde quedaron las noches en mi azotea, disfrutando de la oscuridad? aquellas noches en las que no importaba el frío, sólo importaba encontrar el firmamento oscuro para olvidar que llegaría el sol.


Clouds are too high.

Letras que reflejan mediocridad.
Oraciones que se impregnan en indiferencia.

Voy a engañarme una vez más…
Por hoy pretenderé que tengo un motivo para escribir.


Seguir corriendo,

no hay cadenas,

visiones de mi vida,

he perdido el paso,

oigo tu voz,

el sol se despeja,

dirijo todo lo que tengo hasta alcanzar un mañana,

debo intentarlo.

clouds too high

Existo y no tengo nombre La noche en que te dejé de soñar… no morí. Si tan sólo pudiera retroceder el tiempo, lo haría todo igual, viviría esa intensidad continuamente, me llenaría de felicidad una y otra vez, tan sólo para quebrantar eso y caer en la soldad, retorcerme en el arrepentimiento. Esto es lo que soy, el producto de mis propias decisiones.  El reflejo de mis limitaciones… … y aunque no lo parezca, también soy el resultado de todas mis sonrisas.

Existo y no tengo nombre

La noche en que te dejé de soñar… no morí.

Si tan sólo pudiera retroceder el tiempo,

lo haría todo igual,

viviría esa intensidad continuamente,

me llenaría de felicidad una y otra vez,

tan sólo para quebrantar eso y caer en la soldad,

retorcerme en el arrepentimiento.

Esto es lo que soy,

el producto de mis propias decisiones. 

El reflejo de mis limitaciones…

… y aunque no lo parezca,

también soy el resultado de todas mis sonrisas.

Una hora abandonada. Mientras el sol transita por el cuarto, el polvo lentamente se acumula; así después de algunos días todo ha cambiado y cuando te cuestionas sobre ¿Cómo ha sucedido? es difícil comprenderlo en una primera instancia. Viendo todos los días el mismo cuarto, durmiendo en la misma cama, intentando de cambiar la posición cuando uno se cubre con las cobijas. Esa misma imagen que llega a tu mente cuando cierras los ojos o cuando miras el techo, un día los zapatos pueden estar junto a la puerta o debajo de la mesa, pero sabes que todos los días estarán ahí, en el cuarto. Entonces ¿Cómo podría pasar que todo haya cambiado? Un día compras un libro, empiezas a leer y tras un par de horas decides que al día siguiente has de continuar la lectura, colocas aquél libro sobre tu escritorio, justo ahí donde siempre habías colocado los recibos del supermercado. Una semana después decides comprar otros zapatos, los cuales alternas con tu par anterior, poco a poco se convierten en tus favoritos y decides guardar el par viejo en una caja al fondo del armario. Eres descuidado y debajo de tu cama se ha ido formando una capa de polvo, si bien antes podías colocar cosas debajo de tu cama, ya no lo haces; sabes que está muy sucio. Pasa un mes y tu cuarto ha cambiado, no lo notas. Día a día te acostumbras a pequeños cambios. Por eso cuando una tarde el reloj se detiene y tienes esos 60 minutos extra que ignorabas que el día anterior también tuviste, decides sentarte en el filo de tu cama y observar tus pertenencias, pasar uno a uno los recuerdos de tu mente. No identificas el espacio en el que estás, intentas traer a tu presente lo que eras al inicio, cómo ordenabas tu vida, cómo colocabas cada libro sobre la mesa. Ya no se trata de aquél libro que habías empezado a leer, otro título yace en la portada. El libro que anteriormente te había cautivado, hoy no es más que un pisa papeles. Las páginas y las letras están tan desgastadas como aquellos zapatos que ya no deseas usar con tu pantalones de mezclilla favoritos. Sin embargo no tiras nada de eso, aún lo conservas. La nostalgia es una palabra en la que vacías tu amor y tu pasado, en donde colocas cada suspiro que no quieres perder, pero tampoco deseas llevar en tu cartera todos los días. La nostalgia no es tu bote de basura, ni tu baúl de los recuerdos. Nueve minutos quedan de esa hora extra que este día tiene para ti. No consigues encontrar la cordura entre lo que sentías al inicio de la semana, del mes, del año ¿Acaso eres inestable? ¿Qué significa estabilidad? sigues durmiendo en ese mismo cuarto, entonces dejas de preguntarte cosas. Sigues recorriendo el mismo camino a tu trabajo día a día, nada ha cambiado, simplemente querías convencerte de que no eres presa de la rutina. Que cada cambio por pequeño que sea, termina convirtiéndote en alguien ajeno al reflejo del día anterior en el espejo. Querías sentirte diferente, pero no lo eres; un patrón de conductas con un rango permisible de cambios, 60 minutos han pasado o bien podrían a ver sido 30, en realidad no importa porque seguirás encerrado en ese cuarto.

Una hora abandonada.

Mientras el sol transita por el cuarto, el polvo lentamente se acumula; así después de algunos días todo ha cambiado y cuando te cuestionas sobre ¿Cómo ha sucedido? es difícil comprenderlo en una primera instancia. Viendo todos los días el mismo cuarto, durmiendo en la misma cama, intentando de cambiar la posición cuando uno se cubre con las cobijas. Esa misma imagen que llega a tu mente cuando cierras los ojos o cuando miras el techo, un día los zapatos pueden estar junto a la puerta o debajo de la mesa, pero sabes que todos los días estarán ahí, en el cuarto. Entonces ¿Cómo podría pasar que todo haya cambiado?

Un día compras un libro, empiezas a leer y tras un par de horas decides que al día siguiente has de continuar la lectura, colocas aquél libro sobre tu escritorio, justo ahí donde siempre habías colocado los recibos del supermercado. Una semana después decides comprar otros zapatos, los cuales alternas con tu par anterior, poco a poco se convierten en tus favoritos y decides guardar el par viejo en una caja al fondo del armario. Eres descuidado y debajo de tu cama se ha ido formando una capa de polvo, si bien antes podías colocar cosas debajo de tu cama, ya no lo haces; sabes que está muy sucio.

Pasa un mes y tu cuarto ha cambiado, no lo notas. Día a día te acostumbras a pequeños cambios. Por eso cuando una tarde el reloj se detiene y tienes esos 60 minutos extra que ignorabas que el día anterior también tuviste, decides sentarte en el filo de tu cama y observar tus pertenencias, pasar uno a uno los recuerdos de tu mente. No identificas el espacio en el que estás, intentas traer a tu presente lo que eras al inicio, cómo ordenabas tu vida, cómo colocabas cada libro sobre la mesa.

Ya no se trata de aquél libro que habías empezado a leer, otro título yace en la portada. El libro que anteriormente te había cautivado, hoy no es más que un pisa papeles. Las páginas y las letras están tan desgastadas como aquellos zapatos que ya no deseas usar con tu pantalones de mezclilla favoritos. Sin embargo no tiras nada de eso, aún lo conservas. La nostalgia es una palabra en la que vacías tu amor y tu pasado, en donde colocas cada suspiro que no quieres perder, pero tampoco deseas llevar en tu cartera todos los días. La nostalgia no es tu bote de basura, ni tu baúl de los recuerdos.

Nueve minutos quedan de esa hora extra que este día tiene para ti. No consigues encontrar la cordura entre lo que sentías al inicio de la semana, del mes, del año ¿Acaso eres inestable? ¿Qué significa estabilidad? sigues durmiendo en ese mismo cuarto, entonces dejas de preguntarte cosas. Sigues recorriendo el mismo camino a tu trabajo día a día, nada ha cambiado, simplemente querías convencerte de que no eres presa de la rutina. Que cada cambio por pequeño que sea, termina convirtiéndote en alguien ajeno al reflejo del día anterior en el espejo. Querías sentirte diferente, pero no lo eres; un patrón de conductas con un rango permisible de cambios, 60 minutos han pasado o bien podrían a ver sido 30, en realidad no importa porque seguirás encerrado en ese cuarto.

Juego a mentir, me arriesgo a sentir. Un sillón viejo… completamente ajeno a mí durante varios años. Hoy me acuesto sobre él, con la normalidad que causa la rutina. ¿Cuántas miradas necesitamos para dejar de ser desconocidos? La ventisca entra la por la venta de la sala, fría pero sin lastimarme, no es la primera ocasión que tengo esa sensación. Respiro profundamente, intento dejar las memorias de la vida cotidiana, no puedo separar mis sentimientos. Observó el techo cuidadosamente, es blanco. Con tranquilidad coloco mis audífonos, sé que estoy por olvidar el sueño que hace un par de horas tuve; me causa indiferencia. No quiero volver a ser un sujeto tácito en tus recuerdos, deja de ocultarme. ¡Pa! el primer golpe que se transforma en aquel beat, que tras una suave atenuación causaría que mi pie empezara a moverse, marcando el ritmo a mí placer, porque claro es que la secuencia de la canción no la puedo imitar, por ende termino deformando aquella melodía en impulsos que me placen y son fáciles de imitar para mí. Otro día más que escucho música mientras que minuto a minuto te desconozco y hora tras hora me ignoro. Intento interrogarme: ¿por qué lo hago? ¿será suficiente? ¿hasta cuándo podré? y me refiero a intento, porque no termino de dibujar una pregunta cuando empiezo a pintar la siguiente. Juego a mentir, me arriesgo a sentir. Mi playlist termina o ¿acaso me he quedado sin batería en la laptop? cual sea la respuesta no importa, el silencio empieza a reír, recojo mis cosas me dirijo a mi cuarto, la ventana de ahí también está abierta. Aviento lo que llevaba sobre la cama, camino por inercia al balcón. Empiezo a imaginar cómo sería todo si … El reloj indica que debo parar, no hay más ilusiones para atar a este relato, punto.

Juego a mentir, me arriesgo a sentir.

Un sillón viejo… completamente ajeno a mí durante varios años. Hoy me acuesto sobre él, con la normalidad que causa la rutina.

¿Cuántas miradas necesitamos para dejar de ser desconocidos?

La ventisca entra la por la venta de la sala, fría pero sin lastimarme, no es la primera ocasión que tengo esa sensación. Respiro profundamente, intento dejar las memorias de la vida cotidiana, no puedo separar mis sentimientos. Observó el techo cuidadosamente, es blanco. Con tranquilidad coloco mis audífonos, sé que estoy por olvidar el sueño que hace un par de horas tuve; me causa indiferencia.

No quiero volver a ser un sujeto tácito en tus recuerdos, deja de ocultarme.

¡Pa! el primer golpe que se transforma en aquel beat, que tras una suave atenuación causaría que mi pie empezara a moverse, marcando el ritmo a mí placer, porque claro es que la secuencia de la canción no la puedo imitar, por ende termino deformando aquella melodía en impulsos que me placen y son fáciles de imitar para mí. Otro día más que escucho música mientras que minuto a minuto te desconozco y hora tras hora me ignoro. Intento interrogarme: ¿por qué lo hago? ¿será suficiente? ¿hasta cuándo podré? y me refiero a intento, porque no termino de dibujar una pregunta cuando empiezo a pintar la siguiente.

Juego a mentir, me arriesgo a sentir.

Mi playlist termina o ¿acaso me he quedado sin batería en la laptop? cual sea la respuesta no importa, el silencio empieza a reír, recojo mis cosas me dirijo a mi cuarto, la ventana de ahí también está abierta. Aviento lo que llevaba sobre la cama, camino por inercia al balcón. Empiezo a imaginar cómo sería todo si …

El reloj indica que debo parar, no hay más ilusiones para atar a este relato, punto.

“Fue entonces… “ 
Barcelona
Fiesta de la mercé
Oveja negra
Tienda de dulces
Bollock
Nasty monday
Diagonal del mar
Cine catalán
Zaragoza
Suecia
Londres 
Caminé sin voltear, no miré sobre  mi hombro, habría cruzado aquél límite aún no tenía planeado que  volvería realizar ese trayecto en meses cercanos, pero cargando nostalgia  y vistiendo ausencia. No tardé en llegar a la puerta indicada, tras  una espera anunciada me subí al avión. Líneas y párrafos deberían  ser escritos, pero cual si fuese una película se corta la escena y  se restablece el ritmo de la historia al bajar del avión; seguiría  las indicaciones tal que lo que me encontraría haciendo en un par de  minutos sería explicar el por qué de mi visita en ese país, aunque  claro está que mentiría:
“Voy a estudiar un máster,  en la Universidad Politécnica de Cataluña y la Universidad de Barcelona”.
Mirando mi pasaporte y saltando con  sus ojos a mi carta de aceptación, la oficial no tardó en decirme:
“Adelante”.
Fui uno de los primeros en llegar  a la banda donde recogería mi equipaje, cual si fuese un establecimiento  a tempranas horas de la mañana, el lugar se notaba estático, la gente  iban llegando poco a poco, el movimiento de la banda inició, aún no  llevaba nada consigo, simplemente las miradas. Quién no se ha puesto  fijamente a observar cómo el movimiento cíclico lentamente lo convence  a uno de que debería subirse, vamos que sí he de ser sincero, me recuerda  aquellos días de mi infancia en los que cuando veía un carrusel funcionar  deseaba subirme. De hecho recuerdo que una vez, mientras jugaba en el  parque caminé cerca de un carrusel, no pude contenerme y aunque estaba  en movimiento y obviamente no había pagado, empecé a correr con toda  la velocidad que mis piernas me podían ofrecer, como si fuese un ladrón  del viejo oeste que retratan las películas que pasan en la televisión  abierta; así me subí al carrusel,  una que otra señora que acompañaba  a sus hijos me vieron con asombro, tras dos vueltas posicioné mi mirada  en el exterior y salté. Lamentablemente esta vez sólo esperaría que  apareciese mi maleta para recogerla y dejar el aeropuerto, no me subiría  en la banda ni volvería a sentir esa adrenalina. 
La primera noche en esta ciudad,  escribo la primera porque en esta ocasión me refiero al punto de vista  de un estudiante residente y no de un turista que llega a un hostal  deseando devorar la ciudad en tan sólo 2 ó 3 días. Sí, llegué a  un hostal, pero con dos grandes maletas y un portatrajes a reventar.  No se trataba de dejar mis cosas y salir corriendo a ver qué me depararía  la noche o intentar de reconocer la ciudad para al día siguiente emprender  18 horas de caminata; se trataba de quitarme un poco de peso y salir  corriendo a mi primera cita para ver un prospecto de piso, quiero enfatizar  la palabra primera, debido a que realmente haría uso de la numeración  cardinal para estas citas. En esta ciudad resulta complicado poder encontrar  una vivienda, esto debido a que existe gran demanda de habitaciones  y la oferta es tan variada que uno debe destinar una cantidad de tiempo  realmente considerable para poder encontrar algo que resulte “agradable”. 
Los días pasaban, mi reservación  en el hostal pronto llegaría a su final y podría afirmar que había  conocido gran parte de la ciudad caminando. Fue gracias a la búsqueda  de una habitación para mi estadía que aprendí la gran mayoría de  rutas que hoy almaceno en mi mente como recuerdos. Dado a estos recorridos  llegué a la conclusión de que si uno quiere conocer una ciudad, se  debe olvidar de los puntos turísticos, de las guías y de los puntos  sobresalientes, para conocer la ciudad uno debe buscar un piso, así  se recorrerán calles, avenidas y pasajes de forma exhaustiva, uno podrá  medir tiempo de los trayectos y podrá tener noción de la distancia  entre los diversos puntos de la ciudad, así como descubrir qué zonas  son más transitadas, más pintorescas. Conocí la ciudad, realicé  mi matrícula, incluso empecé a ir a clases y aún no tenía un lugar  fijo para vivir, había prolongado mi estadía en el hostal, incluso  hubo una noche que no hubo cupo y tuve que dormir en el sofá de la  sala. No podré olvidar aquél lugar donde una pareja de brasileños  y un nigeriano se encargaban del lugar, amables conmigo en todo instante.  Sabían cuál era mi situación y que ciertamente no era el primero  ni sería el último en tener tal complejidad para encontrar un lugar  donde vivir. Los día pasaron y conseguí un  cuarto, aunque no  podría entrar inmediatamente, de hecho tenía que esperar 15 días  para que se desocupara, ante esto tuve que realizar otra búsqueda de  un lugar temporal. Para suerte mía, no tardé ni dos días en encontrar  un cuarto que me subrentaría Emilio quién después sería el causante  de un capítulo más en este libro. 
Introducción de Emilio 
Días de clases 
Cumpleaños
Encuentro
Emociones
Descubrimientos
Días juntos 
Distanciamiento
Silencio
Clases
Mudanza 
Patricio lobo
 Emociones
¿Cómo fue que dejé de escribirte? ¿acaso he olvidado el sabor de tu sonrisa? Encuentro muy confuso el tono de tu última mirada… Y tu voz, tu voz no la saboreo más entre mis recuerdos.Viaje sin ilusionesEl calendario fue cruel, indicó la fecha del vuelo sin importarle si había hablado contigo, si acaso había despejado aquél rencor de color indiferencia que dejaste en tu último mensaje. 3 de Febrero de 2012 mis ideas estaban sobre la alfombra, mi itinerario lo había dejado quemando en el balcón la noche anterior. Miraba el reloj y no me importaba lo que las manecillas hicieran apuntaran a donde apuntaran, carecía de sentido para mí la hora impresa en el pase de abordar.El cuarto estaba cubierto por silencio, cerrado con resignación e iluminado viciosamente por tu ausencia. Inmerso en el vacío que me causabas súbitamente recordé todo lo que había pasado dos semanas antes, fue entonces que abrí mi mochila aventé lo primero que encontré en mi cajón de ropa interior, un par de playeras, me coloqué la chamarra, una bufanda y un abrigo. Apagué todo deseo para que al regresar no encontrara más sueños sobre mi edredón. Mi contradicción inició, ahora veía aquellos números de mi pase de abordar como una sentencia,tenía que apurarme, no podía llegar tarde a mi propia ejecución. Tan pronto salí del edificio corrí al final de la calle esperando encontrar un taxi, esa mañana tendría suerte; Oriol padre 2 niñas había tenido una jornada complicada, su último cliente lo había hecho recorrer más 20 kilómetros y se había rehusado a pagarle, ante una amenaza con una pistola y el futuro de sus hijos en su mente obliga a que uno deba ser precavido, estaba por terminar su jornada cuando levantó un último pasajero en la esquina de consell de cent y villarroel, este cliente le pagaría, no mucho, apenas serían 2 euros con 70 céntimos, paseo de gracia estaba muy cerca y su vehículo contaba con taxímetro honesto. al llegar a la estación del metro (cercanías) me asombré, fue la primera ocasión que ocupaba dicha ruta, no tendría que correr por varios túneles, ni subir y bajar varios escalones, bastaron unos pasaos para ubicarme en el anden donde el tren no tardaría mås de 7 minutos en pasar.¿Extrañado? ¿resignado? Ese control de seguridad en la terminal 2 de Barcelona antes había sido tan diferente, había estado ella, no se trataba de cruzar el control esperando por ella, estando al pendiente de que no tuvieses complicaciones, esta vez se trataba simplemente de formarse en una línea y esperar un poco mientras la bandeja con mis pertenencias llegase a mí.Ya no resguardaba con la codicia más grande de este mundo tu pasaporte junto al mío, ya no.
Miraré por la ventana y dejaré de inventar historias a cada peatón que  vea. Dejaré mi puerta abierta para no retener en mi cuarto los trozos de  vida que guardo contigo. Así es como lentamente cometeré mi suicidio,  dejaré las metas que tiempo atrás perseguí y me convertiré en alguien  más que simplemente se despierta al escuchar una alarma y pretende vivir  24 horas. Falto de sueños, carente de recuerdos, dejaré de suspirar y  la nostalgia no será sino una palabra entre las hojas del diccionario.  Muchos dirán que por fin te olvidé, que logré continuar con mi vida…  Pero pocos sabrán que en realidad decidí quitarme la vida.
Anonymous asked: De Donde sos? De México… 

Anonymous asked: De Donde sos?

De México… 

Espejo de un día Día nublado Día lluvioso Día No hay histeria Hay felicidad Tiemblo Grito Escribir en las madrugadas, como la melodía se desnuda cuando la escuchas por primera vez Dejo mi ropa en tu cama Lluvia Siempre está soleado Lloro Dicotomía de amor Fracaso auténtico Voltear

Espejo de un día

Día nublado

Día lluvioso

Día

No hay histeria

Hay felicidad

Tiemblo

Grito

Escribir en las madrugadas, como la melodía se desnuda cuando la escuchas por primera vez

Dejo mi ropa en tu cama

Lluvia

Siempre está soleado

Lloro

Dicotomía de amor

Fracaso auténtico

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Tú lo sabes… ¿Dónde puedo encontrar todas las promesas que nos hicimos? Tú lo sabes. Basta un beso para sentir la culpa, basta un beso para engañarnos, basta un beso para recordar que no podemos decirnos adiós. Caer en los recuerdos, no es vivir del pasado, es respirar sin temor a reconocer el porqué suspiramos.

Tú lo sabes…

¿Dónde puedo encontrar todas las promesas que nos hicimos?

Tú lo sabes.

Basta un beso para sentir la culpa, basta un beso para engañarnos, basta un beso para recordar que no podemos decirnos adiós.

Caer en los recuerdos, no es vivir del pasado, es respirar sin temor a reconocer el porqué suspiramos.

Recojo mentiras de la calle, que encuentro en los basureros
las limpio,
las cuido, las alimento
cuando ha pasado cierto tiempo, la gente olvida.
Es entonces cuando salgo a la calle una vez más
y vendo aquellas decrépitas mentiras
como verdades recién hechas.
Hasta hoy, no he tenido ninguna queja.
Todos olvidamos,
todos.