Mientras el sol transita por el cuarto, el polvo lentamente se acumula; así después de algunos días todo ha cambiado y cuando te cuestionas sobre ¿Cómo ha sucedido? es difícil comprenderlo en una primera instancia. Viendo todos los días el mismo cuarto, durmiendo en la misma cama, intentando de cambiar la posición cuando uno se cubre con las cobijas. Esa misma imagen que llega a tu mente cuando cierras los ojos o cuando miras el techo, un día los zapatos pueden estar junto a la puerta o debajo de la mesa, pero sabes que todos los días estarán ahí, en el cuarto. Entonces ¿Cómo podría pasar que todo haya cambiado?
Un día compras un libro, empiezas a leer y tras un par de horas decides que al día siguiente has de continuar la lectura, colocas aquél libro sobre tu escritorio, justo ahí donde siempre habías colocado los recibos del supermercado. Una semana después decides comprar otros zapatos, los cuales alternas con tu par anterior, poco a poco se convierten en tus favoritos y decides guardar el par viejo en una caja al fondo del armario. Eres descuidado y debajo de tu cama se ha ido formando una capa de polvo, si bien antes podías colocar cosas debajo de tu cama, ya no lo haces; sabes que está muy sucio.
Pasa un mes y tu cuarto ha cambiado, no lo notas. Día a día te acostumbras a pequeños cambios. Por eso cuando una tarde el reloj se detiene y tienes esos 60 minutos extra que ignorabas que el día anterior también tuviste, decides sentarte en el filo de tu cama y observar tus pertenencias, pasar uno a uno los recuerdos de tu mente. No identificas el espacio en el que estás, intentas traer a tu presente lo que eras al inicio, cómo ordenabas tu vida, cómo colocabas cada libro sobre la mesa.
Ya no se trata de aquél libro que habías empezado a leer, otro título yace en la portada. El libro que anteriormente te había cautivado, hoy no es más que un pisa papeles. Las páginas y las letras están tan desgastadas como aquellos zapatos que ya no deseas usar con tu pantalones de mezclilla favoritos. Sin embargo no tiras nada de eso, aún lo conservas. La nostalgia es una palabra en la que vacías tu amor y tu pasado, en donde colocas cada suspiro que no quieres perder, pero tampoco deseas llevar en tu cartera todos los días. La nostalgia no es tu bote de basura, ni tu baúl de los recuerdos.
Nueve minutos quedan de esa hora extra que este día tiene para ti. No consigues encontrar la cordura entre lo que sentías al inicio de la semana, del mes, del año ¿Acaso eres inestable? ¿Qué significa estabilidad? sigues durmiendo en ese mismo cuarto, entonces dejas de preguntarte cosas. Sigues recorriendo el mismo camino a tu trabajo día a día, nada ha cambiado, simplemente querías convencerte de que no eres presa de la rutina. Que cada cambio por pequeño que sea, termina convirtiéndote en alguien ajeno al reflejo del día anterior en el espejo. Querías sentirte diferente, pero no lo eres; un patrón de conductas con un rango permisible de cambios, 60 minutos han pasado o bien podrían a ver sido 30, en realidad no importa porque seguirás encerrado en ese cuarto.